Qué escribir en una invitación de boda
Una invitación de boda tiene un trabajo concreto: que quien la abra sepa si está invitado, cuándo, dónde y qué se espera de él. Todo lo demás (la frase bonita, la tipografía, la foto) es lo que hace que se lea con ganas, pero no es lo que hay que resolver primero.
Lo mínimo que tiene que decir
Si sólo caben seis cosas, son éstas:
- Quién se casa. Los dos nombres, como los usa la gente que va a ir.
- La fecha completa. Día de la semana, día, mes y año. El año importa: las invitaciones se guardan meses.
- La hora, y de qué. No es lo mismo «ceremonia 4:00 pm» que «llegada 3:30 pm». Escribe las dos si son distintas.
- El lugar, con su nombre y su dirección. Si hay dos sedes (ceremonia y recepción), las dos, y cómo se va de una a otra.
- Hasta cuándo confirmar, con fecha.
- Cómo confirmar. Un botón, un teléfono o un enlace. Uno solo.
Con eso ya hay invitación. Lo que sigue es cómo decirlo.
Quién invita: la línea de arriba
La primera línea dice quién convoca, y no es un formalismo vacío: cambia el tono de todo lo que viene después.
- Invitan los novios. Lo más común hoy. «Nos casamos», «Con amor, los invitamos a celebrar».
- Invitan los padres. La fórmula tradicional, todavía viva en bodas religiosas y familiares. Se nombran los cuatro padres, primero los de la novia.
- Invitan los dos, con los padres nombrados. El término medio: «Junto a nuestros padres, los invitamos a…». Es el que menos discusiones causa.
Elige uno y sé consistente. Una invitación que empieza con los padres y termina firmada sólo por los novios se lee como un borrador a medio corregir.
A quién va dirigida
Aquí es donde se decide cuánta gente aparece el día de la boda, y donde más se falla.
«Y familia» es la frase más cara de una invitación. No dice cuántos son. Una familia de tres entiende tres; una de seis entiende seis, y trae a los seis. Si el salón tiene un número, la invitación tiene que tener el mismo número.
Lo que funciona es nombrar. «Familia Restrepo Vélez · 4 personas» no es frío: es la única forma de que nadie se lleve una sorpresa en la puerta. Si te incomoda escribir la cifra, nombra a cada persona: quien no está nombrado, no está invitado, y eso se entiende sin decirlo.
Los niños son el otro punto. Si la boda es de adultos, dilo en la invitación y no en el grupo de WhatsApp tres semanas después. Una línea basta: «La celebración está pensada como un evento para adultos».
Cómo lo resuelve una invitación digital. Cada familia recibe su propio enlace y la invitación la saluda por su nombre. Como el enlace sabe quiénes son, la confirmación pregunta persona por persona en vez de pedir un número, y el recuento sale solo, sin nadie apuntando en una libreta.
Tres fórmulas que funcionan
No hay una plantilla correcta. Hay tres registros, y conviene no mezclarlos.
Si buscas más ejemplos, hay cuarenta en frases para invitación de boda, y los mensajes para mandarla en cómo invitar por WhatsApp.
Formal
Para bodas religiosas, de etiqueta o con familia mayor. Frases completas, tercera persona, sin abreviaturas.
«Con la bendición de Dios y de nuestros padres, tenemos el honor de invitarlos a la celebración de nuestro matrimonio.»
Cercano
El registro más usado hoy. Primera persona del plural, frases cortas.
«Después de siete años, dos mudanzas y un perro, nos casamos. Nos haría muy felices que estuvieras ahí.»
Breve
Para bodas pequeñas o de destino, donde la información pesa más que la ceremonia del texto.
«Nos casamos. Sábado 8 de mayo, Villa de Leyva. Ven.»
Una prueba rápida: léela en voz alta. Si no suena a algo que dirías, no la mandes. La invitación es lo primero que tus invitados leen de tu boda, y reconocer tu voz en ella vale más que cualquier fórmula heredada.
Lo que casi siempre se olvida
Estas son las preguntas que llegan por WhatsApp cuando la invitación no las contesta. Cada una que resuelvas es un mensaje menos que responder cincuenta veces.
- El código de vestimenta. Y explicado, no sólo nombrado. Ver la guía del dress code.
- Cómo llegar y dónde estacionar. Un enlace al mapa, no sólo la dirección escrita.
- Si hay transporte entre la ceremonia y la recepción, y a qué hora sale.
- Si se puede llevar acompañante. Contéstalo aunque la respuesta sea no.
- Los regalos. Ver mesa de regalos y lluvia de sobres.
- A qué hora termina, si hay que reservar transporte de vuelta.
Cuatro errores que cuestan mensajes
- La dirección sin enlace. «Vía Sáchica km 4» no lleva a nadie a ninguna parte. Un enlace al mapa sí.
- La hora sin decir de qué es. Si pones la hora de la ceremonia, la mitad llega justo a esa hora. Si quieres que estén sentados, pon la hora de llegada y dilo.
- «Confirmar antes del 15» sin mes. Se lee en enero una invitación de mayo y no se sabe de qué 15 se habla.
- Dos formas de confirmar. Un botón y también un teléfono significa que las respuestas llegan por dos canales y se cuentan mal. Deja uno.
Y una regla que ahorra disgustos: escribe la invitación, déjala un día, y vuelve a leerla como si te la hubieran mandado a ti. Lo que no entiendas al segundo intento, sobra o falta.
Diseñar tu invitación es gratis. Pagas al final, cuando la veas terminada.
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